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Cuando faltan sólo dos días para desarrollar los festejos del Carnaval en Progreso, numerosas construcciones con años de antigüedad amenazan con derrumbarse sobre los paseantes.
Apenas el domingo pasado, la construcción exterior del tradicional bar “Mocambo”, el cual comenzó a funcionar en 1933, colapsó hacia la calle y mató a una niña y dos adultos que fueron de paseo al malecón.
Como informamos, el hecho ocurrió en la calle 21 por 68 de Progreso, una cuadra al sur del malecón, donde una cornisa cedió a los efectos del salitre y la corrosión excesiva que existe en el puerto y cayó sobre varias personas.
Con motivo del Carnaval, en dos días más a partir del 21 de febrero, Progreso estará atiborrado de una gran cantidad de gente, saturando los servicios. Se espera a 150 mil personas, según estimaciones del alcalde progreseño Julián Zacarías Curi cuando dio a conocer el programa de actividades.
Sin embargo, el peligro de nuevos derrumbes está latente y no se observan acciones preventivas o correctivas del municipio para proteger a la población.
Por si fuera poco, el Ayuntamiento está autorizando nuevos negocios en viejas casonas con daños visibles. Y en algunos casos le están añadiendo más pisos, como informaremos en nota posterior.
En la zona de “Mocambo”, por ejemplo, hay numerosas construcciones corroídas y cuarteadas, como en general existen en todo el puerto.
En la calle 23 por 70, a dos cuadras al sur de dicha cantina, hay una casa cuyo “volado” muestra signos de deterioro con cuarteaduras. Es una zona donde se estacionan muchos automóviles en días de afluencia al puerto.

Asimismo en la zona centro de la ciudad hay otras casas en riesgo de derrumbe, también con cornisas que ya han colapsado en algunas partes.
Ejemplos hay en la esquina de la calle 25 por 76, contraesquina de la escuela secundaria «Carlos Marx» -cuyas fotos ilustran la parte superior de esta nota-, y en la 29 por 76.

Según vecinos, en el primer caso la propia escuela se ha quejado porque ya ocurrió un accidente, donde cayó un pedazo de techo a un estudiante.
Lo mismo se observa en el ex casino de Progreso, que está a punto de desplomarse, aunque en este caso existen vallas para delimitar el paso de la gente.

Según estudios de especialistas en resistencia de materiales y de la propia Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), las condiciones ambientales de Progreso lo colocan como uno de los lugares más salinos del mundo.
En el caso de “Mocambo”, sus bloques y varillas ya estaban “fatigados” después de varios años por el efecto del ambiente, como quedó a la vista tras el derrumbe.

Los habitantes del puerto imploran que las autoridades no esperen que suceda otra desgracia para actuar y que “la ambición por el dinero no les gane”, sino primero piensen en la seguridad de los ciudadanos.