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Por violar a dos niñas, el Tribunal Primero de Enjuiciamiento votó de manera unánime para condenar a 49 años y 30 días de prisión a Gerardo Humberto Zapata Chan.
Este sujeto atacó en forma simultánea a las hijas de su pareja sentimental, aprovechando que la madre iba a trabajar y era adicta a las bebidas alcohólicas.
Fue hace tres años, en el 2015, cuando Gerardo Zapata abusó en varias ocasiones a las menores. Ahora pasará 40 años en prisión, siendo ésta la pena máxima en Yucatán.
Se le impuso también una multa de 35 días de salario; reparación del daño de 15 mil pesos por cada una de las menores, más los daños y perjuicios que serán resueltos en ejecución de sentencia si se justifican.
Igualmente se previó que las niñas continúen con sus terapias en el Centro de Justicia para la Mujer; que se amoneste públicamente al sujeto; suspensión de sus derechos políticos; que no se acerque a las víctimas una vez cumplida la sentencia, y que no tenga derecho a los beneficios de sustitución de sanciones ya que no es accesible por la pena impuesta.
Será el próximo lunes cuando se efectúe una audiencia de alegatos únicos para la individualización de la pena.
Zapata Chan fue encontrado culpable de los delitos de violación equiparada agravada y violación agravada (2), por una de las niñas, y violación equiparada agravada (2), por la otra menor.
Durante el tiempo que estuvo viviendo con la mujer y sus dos hijas, el hombre no tenía empleo y era la madre la que salía todos los días a trabajar, dándole oportunidad al sujeto de agredir a las pequeñas.
Los ataques empezaron en enero de 2013 cuando comenzó a vivir con la señora K.Y.B.Ch. y las hijas de ésta, de 11 y 9 años de edad, respectivamente, en un predio del fraccionamiento Los Balcones de Ciudad Caucel.
No habían pasado dos días de vivir juntos y aprovechó que la madre no se encontraba, se le acercó a la más grandecita y por medio de la fuerza física la violó.
A finales de octubre de 2015, de nueva cuenta, la atacó sexualmente por la vía anorrectal.
Para noviembre de ese mismo año, cuando la menor se encontraba descansando en un cuarto, la volvió a ultrajar.
Luego, en varias ocasiones, le impuso la cópula vía vaginal a la otra menor.
Resulta que la última vez que la violó fue cuando la más chiquita tenía 12 años, para el mes de noviembre de 2015.
Las niñas no se oponían porque sabían que la pareja de su madre era agresiva y ya las había golpeado, amenazándolas con que su mamá estaría sola.