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Vecinos de la comisaría de Cholul retuvieron esta mañana unidades que prestan el servicio de transporte público en la localidad, como medida de presión para exigir una mejor atención.
Los usuarios pusieron un “hasta aquí” al mal servicio que reciben por parte de la línea transportista, que les hace esperar mucho y, cuando finalmente llega el autobús, “no da parada”.
Los habitantes de Cholul retuvieron por horas tres unidades de las líneas “Situr” y “Géminis”, que cubren la ruta de esta comisaría al centro de la capital yucateca, así como hacia la localidad de Tixcuytún.
Entrevistados en el parque principal de la población, dijeron que se vieron obligados a tomar esta medida drástica por los oídos sordos o incapacidad del Gobierno del Estado por ofrecer un servicio de calidad.
“Las tarifas no son nada baratas y nos dan un mal servicio en unidades que están en pésimo estado”, señalaron.
Consideraron que la autoridad no ejerce presión entre los permisionarios para que mejoren sus unidades e incrementen la cobertura, pues es mayor la demanda y cada vez menos la frecuencia del servicio.
Los pobladores mantuvieron retenidas las unidades en el centro de la comisaría hasta que llegaron representantes de la Dirección de Transporte del Estado de Yucatán (DTEY).

Sin embargo, en vez de dialogar y mediar, los burócratas estatales intentaron ridiculizar a los vecinos al decir que “ustedes quieren que les manden un ADO, pero eso no se puede”.
Los inconformes se enojaron más y replicaron que sólo quieren que se acaben las líneas “chatarra” con unidades malas y el monopolio que impide que entren otras líneas camioneras a dar el servicio.
Los empleados de la DTEY pidieron que esas exigencias sean resueltas “poco a poco”, pero los usuarios preguntaron cuánto tiempo más, pues ya esperaron seis años y nada cambió.
“Cholul ya se cansó”, expresaron. “No llegamos a la escuela o trabajo porque los camiones no pasan o no dan parada”.
Los estudiantes, por ejemplo, esperan camión hasta por media hora y se juntan decenas en las esquinas. “Cuando asoma, pasa lleno y no da parada”.
Dijeron que del trato de los operadores no tienen gran queja, excepto del chofer de la unidad 210, que “es muy grosero”.
La población accedió a liberar los autobuses, pero dijo que hará “justicia por propia mano” en caso de que el Gobierno del estado, responsable de vigilar que se dé un buen servicio, los vuelva a ignorar.

Estas quejas se suman a otras contra líneas de la ciudad de Mérida que son pésimas, como “Minis 2000” por ejemplo, que ha protagonizado accidentes con muertos en otras comisarías meridanas, además de diarias quejas por el mal trato de sus operadores y el mal estado de todo su parque vehicular.