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Aunque las autoridades guardan fuerte hermetismo en torno a la ejecución de un hombre de 41 años, cuyo cuerpo fue hallado dentro de una maleta abandonada en la playa, las investigaciones apuntan al crimen organizado o un conflicto pasional.
Por el momento se encuentra en segundo plano que el móvil del homicidio fuera por una deuda.
Desde el lunes pasado PRESIDIO publicó que las investigaciones van avanzadas y se tiene identificado al presunto autor del crimen, al cual rastrean en terminales de autobuses ante la posibilidad de que abandone el estado.
Además de la identidad del homicida, se ha logrado establecer que Néstor Mariano Marín Zapata se encontraba laborando como conductor de Uber al momento de su desaparición, que ocurrió en Mérida.
Su última conexión a la plataforma lo muestra el miércoles 14 en una ruta que siguió del centro de la ciudad a Altabrisa, donde se perdió contacto con él.
Fue en este punto donde el ahora occiso se desconectó de la aplicación y avisó a sus familiares que daría un servicio, alrededor de las 8 de la noche, aparentemente bajo presiones.
Sin embargo, no pasaría mucho tiempo para que su familia se diera cuenta de su ausencia, ya que él no acostumbraba laborar hasta tarde. Una hora después le llamaron pero ya no contestó.
Los últimos traslados que Marín Zapata prestaba en su jornada de trabajo eran a trabajadores de la recolectora “Pamplona”.
Antes de Altabrisa, Marín Zapata transportó a empleados de esa empresa a un terreno en la colonia Delio Moreno, junto al “Ejército de Salvación”, en donde se guardan los camiones recolectores de basura y se lavan durante la noche.
Néstor Mariano se dirigiría luego a las oficinas administrativas de “Pamplona” en la colonia Melitón Salazar para recoger a otros empleados y llevarlos al terreno, donde se concentran los trabajadores operativos, pero no llegó.
El automóvil que utilizaba en Uber no era de su propiedad, sino pagaba renta a una señora que es dueña del vehículo y quien también se percató de su incomunicación.
Al día siguiente, jueves 15, la propietaria acudió a interponer una denuncia por robo, a la par de los hermanos de Néstor que fueron a denunciar su desaparición.
La Policía Cibernética intentó rastrear el teléfono celular del ahora occiso mediante un sistema que ubica los códigos de los móviles aún apagados. Pero no tuvo éxito porque el equipo fue destruido.
Según los últimos informes, el cadáver fue encontrado a las tres de la madrugada, no de la tarde, como se dio a conocer al principio. Tenía dos días de fallecido y estaba en proceso de descomposición.

El cuerpo se encontraba completo, según testimonios. Los hermanos acudieron a identificarlo el domingo y observaron un disparo en un pulmón y golpes en la cabeza. Oficialmente se comunicó que recibió un tiro en la cabeza el cual le partió el cráneo.
El cadáver estaba en posición fetal, en la misma posición en que se halló dentro de la maleta en terrenos de Chuburná Puerto, cuando fue localizado el sábado 17 por habitantes que caminaban cerca de los terrenos que fueron privatizados por Eric Rubio Barthell, jefe de asesores del despacho del gobernador.
La maleta estaba entre la maleza, junto a una vereda de arena localizada entre la carretera y la orilla del mar, distante de ambos a unos 30 metros. Fue arrojada en un punto a 1.5 kilómetros del último predio de la comisaría costera y a 400 metros del puerto de abrigo.
El vehículo con reporte de robo fue encontrado por la Policía en los alrededores del hallazgo del cadáver. Estaba completo, con todas las pertenencias, por lo que fue descartado el robo como el móvil del crimen.
PRESIDIO publicó la semana pasada que las autoridades ya tenían indicios de los responsables del crimen, mediante un seguimiento que se hizo con las cámaras en retrospectiva, desde el punto donde fue abordado por última vez. Aún se trabaja en establecer a un posible segundo vehículo involucrado.
El cuerpo fue entregado dos días después del hallazgo a sus familiares, el lunes al mediodía, y se dirigieron a Acanceh, su lugar de origen, para darle sepultura.
No hubo tiempo de velarlo porque el cuerpo estaba en descomposición, luego de la autopsia y las investigaciones que le realizaron.
La familia ya aguardaba en ese municipio y la tumba ya estaba dispuesta para recibir el cuerpo, en el mismo sitio donde descansaban los restos de su madre. Su papá vive en Tabasco..
En Mérida, Néstor vivía en la colonia Vicente Solís. Era el menor de seis hermanos.
Tuvo dos esposas, de las cuales estaba divorciado, y un hijo con cada una de ellas. Su último matrimonio terminó hace casi dos años.
Tras su segunda separación se fue a vivir a la casa familiar de la Vicente Solís donde creció y que compartía con su hermana.
Marín Zapata era aficionado al béisbol y le gustaba viajar y también participar en política.
En compañía de su última esposa realizó un viaje a Europa, donde visitó la Basílica de San Pedro en Roma, la Basílica de San Marcos en Venecia y la Catedral de Notre Dame en París, según fotografías públicas de hace poco más de dos años.

Se le vio en campaña cuando Rolando Zapata Bello competía por la gubernatura y Nerio Torres Arcila por la alcaldía de Mérida.
En su Facebook tenía como amigos a priistas como Francisco Torres Rivas, Rubén Valdez Ceh, Rubén Segura Pérez, Leticia Mendoza Alcocer y ex colaboradores cercanos de Nerio, así como los panistas Miguel Gutiérrez Machado y Felipe Duarte Ramírez, entre otros.
Aún no está claro si Néstor estaba involucrado en actividades ilícitas o si le tocó la mala suerte de prestar un servicio a personas de quienes escuchó y vio cosas que no debía.
Sus familiares han declinado tener contacto con la prensa para dar detalles del tema por instrucciones de la Fiscalía General del Estado y a sugerencia de la Policía Estatal Investigadora.
Sin embargo, PRESIDIO pudo averiguar que a Marín Zapata lo invitaron a “participar en algo” y ofrecía a familiares y amigos cercanos invertir en una actividad por la cual ofrecía entregarles con el tiempo 10 veces la cantidad recibida.
Se descarta este haya sido el motivo de su asesinato, por algún posible defraudado, ya que dicho “negocio” sólo lo ofrecía a familiares y amigos de confianza.
En cuanto a posibles deudas, hay una versión de que Marín Zapata, quien en el pasado tenía un negocio de agencia de viajes y renta de autobuses junto a su casa, estaba endeudado por una cantidad elevada que rondaría el millón de pesos, sin embargo esto no ha podido confirmarse.
Personas cercanas estiman que, si el caso era obligarlo a pagar, lo hubieran amenazado con dañar a alguien de su familia, ya que muerto jamás saldaría el presunto adeudo.
Las indagatorias sobre este crimen continúan. Mientras la responsable de “Escudo Yucatán”, Martha Góngora Sánchez, declaró que se trata de “un caso aislado”, los agentes investigadores acudieron de nueva cuenta ayer a “Pamplona” para interrogar a los empleados, ya que fueron los últimos testigos que lo vieron con vida.
Los elementos de la Fiscalía llevaron a dos trabajadores de la recolectora para que rindan su declaración sobre los últimos minutos de Néstor Mariano antes de desaparecer.

5 COMENTARIOS

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