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VÍDEO: REALIZAN «TORNEO DE LAZO» EN CALLES DEL PONIENTE DE MÉRIDA

Un toro que estaba a punto de ser sacrificado logró soltarse de la línea de matanza y huyó fuera de las instalaciones del Rastro Municipal de Mérida que se localiza al poniente de la ciudad.
Tras su escape, policías, vecinos y empleados realizaron improvisado “torneo de lazo” en calles del fraccionamiento Yucalpetén para capturar a la res de media tonelada de peso que en su camino dejó daños y heridos.

Los hechos iniciaron minutos antes de las 7 de la noche, cuando los empleados municipales del rastro, localizado en la calle 59-B por avenida 132, estaban sacrificando las reses en el área de matanza.
Sacaban a los animales uno por uno de los corrales y los llevaban al frente, donde los mataban para continuar la línea de producción.
Según relataron, cuando le tocó el turno al toro que se fugó, éste se puso bravo cuando caminaba a su destino final y logró soltarse de los encargados.
En su lucha, logró romper un tubo metálico de contención sobre la barda perimetral del área de matanza mientras los empleados intentaban lazarlo.
Al ver abierta una ruta de escape, el toro de 430 kilogramos de peso brincó por encima del muro de casi dos metros de altura y corrió.
Los empleados fueron tras él pero el animal logró alcanzar la salida de las instalaciones y llegó hasta la calle.
Una vez afuera, el animal desorientado cruzó la avenida 132 y corrió hacia su salvación, internándose en la zona habitacional del poniente de Mérida, en las inmediaciones de la Central de Abastos.
Unos policías que hacían su rondín de vigilancia a bordo de la unidad 6243 de la SSP divisaron al animal cuando huía.
Los tripulantes de la patrulla comenzaron a seguirlo mientras daban aviso a su central de mando, que envió unidades a la zona.
La res cruzó la avenida “Mérida 2000” e ingresó por la calle 59-C al fraccionamiento Yucalpetén, ante el asombro de automovilistas que frenaban al toparse con el toro.
En su huída, el bovino entró en algunas casas sin reja y causó leves daños a automóviles en su interior.
Un vecino de Mulsay que estaba de paso tras acudir a un rescate vehicular de su hermano fue golpeado en el costado derecho de su unidad por el animal.

Gustavo Heredia transitaba sobre la calle 124-D por 63-B a bordo de su Chevrolet Aveo de color plata, con placas YXW-183-B, cuando vio al toro y se orilló, aunque en su intento de esquivar el auto, el animal lo golpeó y abolló la salpicadera delantera.
Cuando ya lo perseguían varias unidades policiales con sus torretas encendidas, empleados a pie y a bordo de vehículos, así como vecinos que siguieron el improvisado “torneo de lazo”, el toro se encontró con una adolescente que estaba en la calle 61-A y se dirigió hacia ella.
María Fernando Mena Araujo, de 17 años de edad, fue embestida en el plexo solar y arrojada violentamente al piso, donde impactó su cabeza y abrió una herida sangrante.
Una ambulancia de la SSP llegó y sus tripulantes atendieron a la lesionada, quien vive en el predio número 249 de la calle 61-A entre 122 y 124-D, y la trasladaron a la Clínica de Mérida, donde recibió cinco puntadas para suturar la herida.
Casi una hora después de su escape, el toro finalmente fue acorralado en la calle 65-A entre 124-A y 128 de Yucalpetén, donde fue lazado con un cable por el propio automovilista afectado y su acompañante Diego Alexander Heredia Escamilla, ayudado por empleados y policías que lo ataron a un poste.

El animal estaba de pie, agotado, cuando pasó en su vehículo un sujeto de complexión robusta, según comentaron los vecinos, que descendió de su unidad y comenzó a patearlo hasta que cayó.
La res estuvo golpeando su cabeza contra el piso por varios minutos, tratando de levantarse, hasta que comenzó a sangrar abundantemente por la nariz.

Al lugar llegó el director del Rastro, Juan Carlos Lucero Flores, quien ofreció cubrir los gastos de los daños y heridas causados por el bovino, tras lo cual se retiró.
Los empleados abordaron al toro en un remolque, de matrícula Y7P-02-A, que llegó con una camioneta Ford con placas YR-9714-A del municipio.

El semoviente se mantuvo en el piso del remolque, resoplando. “Está agonizando, no resisten tanto esfuerzo”, comentaron los matarifes, que consideraron que no habría que matarlo porque era la respiración cuando una res ya va a morir.

Sin embargo, en un último esfuerzo al luchar por su vida, para su sorpresa el toro se reincorporó y luchó por salir del remolque. Casi lo logró, pero fue controlado y asegurado por el personal encargado.

Se averiguó que el animal no sería “indultado”, como sucede cuando el toro da una gran batalla, pues sería llevado de vuelta al matadero porque es propiedad de un ganadero que pagó por su sacrificio, comentaron los empleados.
El personal del Rastro Municipal estuvo por varias horas con el animal dentro del remolque, en espera de la llegada de un perito de la Policía Estatal que tomara conocimiento y deslindara responsabilidades por “ataques a las vías de circulación” y posibles daños a la vía pública.
Para “matar” el tiempo, los empleados se tomaron “selfies” con el animal capturado. Incluso una tía de la muchacha herida posó para la foto que conmemoraría el inusual hecho que causó agitación en el poniente de Mérida.