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El líder de una organización delictiva que opera en Yucatán dijo que estaría dispuesto a devolver su dinero a las personas que ha estafado, pero sólo si éstas lo dejan seguir robando a otros incautos.
“Si no me dejan trabajar, ¿cómo carajos quieren que les devuelva su dinero?”, reclamó vía telefónica el regiomontano Juan Carlos Ibarra Pérez a los quejosos que han saboteado sus “ferias turísticas” y hecho público ante los medios de comunicación los engaños para desfalcar tarjetas de crédito.
“Es el colmo que nos pida que le dejemos seguir robando a otras personas si queremos que nos devuelva el dinero que nos robó con supuestas cortesías de viaje que resultaron falsas”, señalaron los defraudados quienes mostraron los audios a PRESIDIO.
En una de las grabaciones dice a un afectado que “los 15 mil pesos que peleas los traigo puestos en unos zapatos”.
El presunto delincuente señala en los audios que tiene 22 años haciendo lo mismo y que “ustedes no saben con quién están hablando, con quién se están metiendo”.
Desde hace algunos días, el grupo ha realizado protestas en la Fiscalía General del estado, en las oficinas de Montecristo donde funciona el “call center” de la banda y ayer viernes enfrente del Palacio de Gobierno, para denunciar su modus operandi y exigir prisión para evitar que otras personas caigan en su delito.
Los quejosos se unieron en la Plaza Grande a otro grupo de defraudados que tiene más tiempo en pie de lucha, sin recibir hasta el momento respaldo por las autoridades: las víctimas de “CreciCuentas”.

Ambos grupos coincidieron en que el mensaje que el Gobierno está dando a los delincuentes “de cuello blanco” es que pueden operar en Yucatán porque aquí “no pasa nada”.
Ibarra Pérez acumuló 2 mil 500 denuncias en Nuevo León, de donde escapó para refugiarse en Yucatán desde hace cinco años y donde continuó bajo los nombres de Costa Maya, PromoMid, Check In, Central Global de Reservas, Seglot y Target Travel, entre otros.
En Yucatán la banda de estafadores, integrada por personas de otros estados y extranjeros, entre ellos venezolanos y una cubana, continuaron contactando vía telefónica a personas para asistir a una presentación en algún hotel conocido o plaza comercial, ya que “fueron seleccionados por ser tarjetahabientes”.
Tiene denuncias similares en Monterrey, Aguascalientes, Coahuila, Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Veracruz, Tabasco y Tamaulipas. En los cinco últimos años decidió la banda quedarse en Yucatán ante la pasividad de las autoridades y de la propia gente para continuar sus demandas.
Para evadir la justicia el líder cambia de look, sube y baja de peso; se tiñe el cabello, y en ocasiones usa anteojos o se deja crecer la barba, expresaron los estafados.
“Para esos delincuentes Yucatán se ha convertido en su paraíso, porque a pesar de que somos miles las víctimas que ya los hemos denunciado, en esta tierra hay impunidad para ellos”.

Los montos sustraídos de las tarjetas de crédito, en aparente complicidad con empleados de instituciones bancarias que facilitan los datos de sus clientes, van de los 15 mil a los 300 mil pesos en una sola operación.
Sin embargo, luego de que saliera a la luz el “negocio” de esta organización delictiva, el cual “se le está cayendo», el líder se puso en contacto con algunos defraudados para ofrecer la devolución de su dinero.
La condición que pone Ibarra Pérez es firmar de antemano una “carta de confidencialidad”, en la cual exige a las víctimas no hacer manifestaciones públicas, no exponer su fraude en las redes sociales, mucho menos acudir ante la prensa.
La intención es clara –señalaron los estafados-, pretende silenciar este asunto para que sus próximos «clientes» no estén alertados del fraude, pues desde que se hizo público, sus «ventas» han disminuido, según nos ha dicho.
El grupo decidió alzar la voz y logró que más afectados se unieran, alertando así a potenciales víctimas de esta estafa, lo que aparentemente ha ocasionado que menos yucatecos confíen en este tipo de llamadas.
Mientras “se calman las cosas” en Yucatán, señalaron, los presuntos delincuentes se han ido a Campeche, donde este sábado organizaron uno de sus “eventos turísticos” engañosos.
“Nosotros lo que queremos es que lo metan a la cárcel y no lo dejen salir hasta que nos pague a todos”, agregaron, ya que el regiomontano asegura que tiene intenciones de llegar a un acuerdo, pero no cumple su palabra.
Los denunciantes pidieron que la Secretaría de Turismo meta las manos en este asunto porque está perjudicando al ramo. Además que los estafadores, dijeron, han comenzado a utilizar el logotipo del Gobierno del Estado para generar confianza entre los incautos.

Edoardo Manzanilla (PRESIDIO)