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Una joven de Mérida fue víctima de acoso callejero por parte de policías estatales a los cuales iba pedir apoyo precisamente contra un sujeto que la estaba hostigando en la vía pública.
Isabelina Aguirre, de 23 años de edad, denunció un doble acoso callejero por parte de un sujeto desconocido a bordo de un automóvil y luego por agentes del orden que se encontraban cerca de la Preparatoria número 2.
La muchacha acababa de ser intimidada por un adulto maduro que manejaba un auto, de modo que acudió a elementos de la Secretaría de Seguridad Pública para pedir ayuda.
La agresión ocurrió por la mañana en la calle 116 por 59-C y 59-D de la colonia Bojórquez, en la esquina de la Preparatoria 2 de la Universidad Autónoma de Yucatán.
La joven, vecina de la calle 61-A del fraccionamiento Yucalpetén, estaba esperando su transporte público en la esquina de dicha escuela cuando un sujeto comenzó a pitarle de forma insistente desde su automóvil.
Como lo ignoró, el hombre continuó sonando su claxon y, al no recibir la respuesta esperada, estacionó su vehículo y comenzó a caminar hacia la muchacha.
La angustia hizo presa de ella y comenzó a caminar hacia un lugar donde había policías porque sucedió un hecho vial y había varios agentes del orden, con intención de pedirles ayuda.
Sin embargo, en ese momento cruzó junto a ella una camioneta de la Policía Estatal con varios elementos a bordo en la parte posterior.
Los uniformados, al pasar junto a Isabelina, comenzaron a insinuársele en grupo.
“Psst, psst”, “Mi amor”, “Te amo” fueron algunas expresiones que le hicieron los policías desde el vehículo oficial.
Para ella, según relató a PRESIDIO, fueron “expresiones obscenas”.
La chica lamentó no haber tomado foto, ni anotado el número de unidad para levantar un reporte posterior, pues la situación “fue tan incómoda” y le causó “tanto asco” que sólo quiso salir huyendo sin voltear a ver.

Consideró como algo “muy triste” que la autoridad que debería proteger a las mujeres de estas situaciones, sea precisamente la que las cometa, sobre todo –apuntó- cuando le dieron tanta difusión en el Congreso del Estado de que el acoso callejero fue tipificado como delito en la ley.
Manifestó que, después de esta experiencia, comprende que sólo son discursos oficiales porque las mujeres siguen estando vulnerables en la vía pública.
Su experiencia la compartió en un post que publicó en su cuenta de Facebook, donde exhortó a sus contactos a no confiar “ni en los policías” cuando alguien sufre acoso, sino que sería mejor pedir ayuda a cualquier persona que se encuentre cerca.

Fotografía de contexto, sólo ilustrativa: