Compartir

Familiares de Edgar González Meneses, el conductor de «InDriver» asesinado, refuerzan su teoría de que el cuerpo de su pariente fue llevado a tirar en Ekmul la noche anterior a su hallazgo, en un lugar que ya habían revisado.
Señalan que las propias autoridades pidieron a familiares y amigos que suspendan su búsqueda y se retiren de la zona donde al día siguiente se reportó su aparición en la mañana.
Por ello creen que el cuerpo de su pariente fue “sembrado” por la noche y que la Policía está encubriendo movimientos delictivos, probablemente para justificar su trabajo en materia de seguridad.
Sin embargo, luego de esta experiencia, las personas cercanas al joven asesinado en Tixkokob de un balazo en la cabeza tienen miedo, pues han palpado de manera directa que Yucatán no es un lugar seguro.
Para ellos no concuerdan “muchas cosas” en la versión que da la Policía, como que lo asaltaron por 200 pesos y que el arma utilizada fue una pistola calibre .22 de fabricación casera.
En la segunda parte de su entrevista con PRESIDIO, bajo petición de no publicar sus nombres porque temen por su integridad, relatan que días antes ellos se internaron en los mismos montes donde fue hallado el conductor de “InDriver”, pero no vieron algo raro “ni olor a cadáver, ni nada”.
“A la hermana de Edgar la llamaron el miércoles los ministeriales y le dijeron que mejor dejáramos de buscar, que nos vayamos porque ya nos tenían vigilados los asesinos”.
“Claro que abandonamos la búsqueda porque nos metieron miedo”, admitieron.
Luego de que las autoridades policiacas advirtieron que suspendan su búsqueda, en la noche del mismo miércoles hubo movimiento de camionetas en esa parte de la carretera, como reportaron los propios habitantes de Ekmul, “¡y al día siguiente lo encuentran ahí mismo!”.
Según ellos, está claro que sólo lo dijeron para alejarlos del lugar “y así puedan dejar el cuerpo de mi pariente en el monte”.
Insistieron en que “la Policía sabe muchas cosas, pero no las quiere decir”.
Según su narración, “nosotros llevábamos cinco días seguidos buscando en Tixkokob y poblaciones cercanas, recorríamos las carreteras y entrábamos a los montes”.
“Salimos en búsqueda de Edgar el sábado 4 por la mañana, al día siguiente de su desaparición el viernes 3 en la noche”.
“Nos dividimos en grupos. Fácilmente te puedo decir que eran como 5 ó 7 horas diarias”.
Hasta el propietario del Chevrolet Beat, que era amigo de Edgar, ayudó en la búsqueda.
“Todos entramos al monte, tanto familia como amigos. Lo que no quiso hacer la Policía lo hacíamos nosotros. Y ya habíamos buscado en todos los montes cercanos de esos pueblos”.

“ESO NO CUADRA”

“Es más, donde encontraron a Edgar (no muy lejos de la carretera) también entramos al monte, pero no llegamos hasta al fondo porque ya era de noche”.
“¿Y ahora salen los policías con que ahí lo encontraron?” Eso no cuadra, señalaron, sino que sólo incrementa sus sospechas sobre la veracidad de lo ocurrido.
Recalcaron que fueron a ese mismo sitio días atrás, “jamás sentimos olor a muerto y cuando nos retiramos es cuando aparece”.
“Justo donde unos parientes revisaron, en esa parte donde lo encontraron, ahí lo tiraron”.

Algo que les causó indignación fue que las autoridades dijeron que había 40 unidades distribuidas en todas las zonas de Tixkokob buscando a su pariente.
“Pero cuando fuimos sólo había una camioneta de judiciales, que jamás se bajaron de su vehículo”.
También les indigna la intención de la Policía de salir de este caso dando informaciones falsas.
Les parece inverosímil que los asesinos estuvieron andando con el vehículo con reporte de robo y que quisieron venderlo por Facebook.
“Ni el ladrón más estúpido vendería un coche robado por Facebook, eso significaría entregarse a las autoridades”, resaltaron.
“¿Cómo es posible que además estuviera circulando sin placas, sin que la Policía los detectara?”.
Asimismo no creen que el arma asesina sea una de fabricación casera y de un calibre tan bajo para perforar el hueso del cráneo.
“No somos expertos en armas, pero nos han dicho que es difícil que una bala .22 de un arma hechiza pueda provocar un traumatismo craneoencefálico”, como asienta el reporte forense. “Para nosotros, esa no fue el arma que lo mató”.
Por otra parte, si los asesinos pidieron un servicio para quitarle su dinero, ¿cómo pueden saber que un conductor de plataforma lleva un cuantioso botín?, se preguntaron.
Señalaron que su pariente portaba un reloj de la marca Fossil con valor de 5 mil pesos, además que tenía un celular nuevo, con apenas 3 días de uso.
“Estaba un poco desanimado porque el finiquito que le dio la empresa Eladio’s fue muy poca, no la que esperaba por cinco años que laboró ahí”.
“Sin embargo, como siempre quiso tener ese reloj se puso a trabajar duro, juntó su dinero y lo compró. Se dio su primer lujo y pues era su dinero, él lo trabajaba y así se pagó hasta su carrera”.
“Mi pariente estaba necesitado y todos suponemos que le ofrecieron una buena cantidad en InDriver por el servicio a Tixkokob y él por eso lo aceptó”.
“Aún no sabemos nada del reloj. Del celular, supuestamente lo tiene la Fiscalía”.

Después de leer las versiones “oficiales” publicadas sobre el asalto, acudieron a la Fiscalía, donde les repitieron la misma historia.
“Pero esa es la versión que le conviene a la Policía que se difunda, vimos que aparece igualita en algunos medios, pero no la creemos”, insistieron.
En la entrevista, realizada con tíos, primos y amigos de Edgar, señalaron que si no hubiesen hecho público su caso, “los policías y Fiscalía no se iban a mover”.
Durante dos días nos insistieron en que “seguro está con sus amigos” o “se escapó”, pero cuando vieron que este tema creció muy rápido es cuando empezaron a actuar, casi 3 días después.
Los entrevistados, que en estos días realizan una novena de rezos por el eterno descanso del alma de su pariente, subrayaron que “vamos a pelear por justicia. Esto no puede quedar impune”.
Anticiparon que llegarán hasta el gobernador Mauricio Vila por este homicidio, pues ya identificaron a uno de los presuntos asesinos y no van a permitir que los engañen como al resto de la sociedad.