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Bajo las órdenes del comandante Carlos Flores Moo, agentes de la Policía Estatal Investigadora (PEI) de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) irrumpieron en un predio del oriente de Mérida y persiguieron a niños.
Los policías de la PEI catearon una vivienda ubicada en la calle 43 entre 14 y 16 de la colonia Manuel Ávila Camacho.
La acción policial se desarrolló bajo total hermetismo y se dijo que era “antidrogas”. Sin embargo, ninguna droga fue hallada en el sitio.
Trascendió que los agentes de Flores Moo andaban en busca de una mujer, a la cual identificaron como «doña Jazmín», supuestamente porque se dedica a vender estupefacientes.
Pero las fuerzas de inteligencia de la SSP no hallaron en ese momento a la mujer y en su lugar fue detenido un matrimonio con tres hijos.
Los niños se quedaron al cuidado de la abuela al ser sus padres llevados por la fuerza.
Según el relato, cuando la Policía Estatal llegó a la casa se topó con uno de los menores, de 6 años de edad.
El niño corrió cuando uno de los oficiales trató de agarrarlo. El uniformado lo persiguió y, cuando estaba por atraparlo, apareció la abuela y protegió a su nieto.
La movilización se registró cerca de la 1 de la tarde. Agentes estatales llegaron con pasamontañas a bordo de varias camionetas blancas sin logotipos.
La zona fue acordonada de esquina a esquina para evitar que la prensa pudiera documentar lo que ocurría.

La presión de los oficiales contra los reporteros fue tal que un agente de la PEI trataba de impedir que los comunicadores hicieran su trabajo.
Uno de los periodistas dijo que pondría al tanto al titular de la SSP, Luis Felipe Saidén Ojeda, sobre su proceder agresivo contra la libertad de prensa.
Según narraron los reporteros presentes, la respuesta del elemento fue «Me vale verga lo que diga Saidén (sic.)».