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Hace 17 años apareció la Guadalupana en la colonia Mulsay. El sacerdote de esa parroquia la bendijo y dio fe del milagro.
Desde entonces, dicen que a quien la mira le brotan las lágrimas y experimenta una sensación de felicidad.
El milagro ocurrió en la casa marcada con el número 583 de la calle 102 por 67-A y 67-B de la colonia Mulsay, al surponiente de la ciudad de Mérida.
Desde hace 17 años, esa aparición iluminó la vida de la familia Heredía Pérez, al hacer acto de presencia la Virgen de Guadalupe en forma de silueta en una lámina de aluminio.
La noticia corrió rápidamente por toda la colonia, lo que originó que vecinos, sacerdotes y medios de comunicación dieran pie a la difusión de tan inusitado suceso.
En la imagen se pueden apreciar a detalle las formas de las manos, la tonalidad de los mantos que cubren lo que sería su cuerpo y parte del rostro, mismos que se encuentran resguardos dentro de un marco de vidrio y madera.
Hoy, en el marco de la celebración a la Virgen de Guadalupe, el señor Gustavo Heredía Pérez relató a PRESIDIO su impresión al momento de descubrir la manifestación de la llamada Madre de Dios:
«Fue un 5 de noviembre de hace 17 años. Enamoraba a mi novia, la que ahora tengo la dicha de que es mi esposa. En ese tiempo ella estudiaba y necesitaba unos conos del papel para hacer unos adornos”.
“Me quito de su casa y le digo: Ahora regreso, creo que en mi casa hay, iré a checar. Llego a casa de mis papás, reviso y encuentro el rollo del papel laminado, lo desenredo y descubro lo más hermoso que nunca había visto en mi vida: la silueta de la Virgen de Guadalupe”.
“No lo podía creer. Me cayeron lágrimas y sentí cómo se me enchinaba la piel”.
“Corrí para prender la luz donde mis padres estaban acostados y mi madre ya durmiendo. Mi mamá se levanta y se pone a llorar de la emoción. Mi padre me pregunta: Hijo, ¿dónde la descubriste? Estás bendito”.
“Luego les digo a mis hermanos, se enteran los vecinos. La llevo con mi novia, lo observan varias personas. Mis lágrimas no dejaban de salir de felicidad, era una cosa hermosa”.
“Luego la llevé con un padre de la iglesia cercana, de la colonia. La ve y dice: Sí es, efectivamente. Entonces la bendice y da fe que es la silueta de la Virgen de Guadalupe. Tiene todo: sus colores, la cabeza, las manitas. Hay días en que resaltan más sus colores”.
“Cuando pasó eso, la gente empezó a desenrollar sus papeles guardados. Mucha gente empezó a llegar a mi casa con su fe, de varias colonias. Llegaron reporteros, periodistas y salió en los periódicos”.
“Entonces viene lo bueno para mí: me caso y unos años después nació mi hijo, en un día 5 de noviembre, el mismo día cuando yo descubro la silueta. Pasan unos años más y nace mi sobrino terminando la novena. Así ha sido hasta ahora, desde hace 17 años hacemos las novenas en la casa porque fue una bendición a mi familia”.

“Cada año damos lo que podemos, pero lo más importante es la bendición a mis padres, hijos, hermanos, amistades y vecinos, apoyando al venir con la imagen de mi Morenita. Me siento muy contento y afortunado hasta el día de hoy”.
Por ello la silueta de la Virgen de aluminio de la colonia Mulsay es sinónimo de fiesta, orgullo y tradición para la familia Heredia.

VÍDEO: LA VIRGEN DE ALUMINIO DE MULSAY