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Una de las personas que iban a bordo de una unidad de traslado de Dzoncauich, la cual se estrelló ayer contra un tráiler en carretera, era una mujer que recién dio a luz y precisamente iba a amamantar a su bebé que no fue dada de alta tras nacer.
Cinthia Chi Euán, de 31 años de edad, se encuentra internada en el Hospital O’Horán, donde se debate entre la vida y la muerte tras el choque frontal en el cual perdieron la vida ocho personas, como informamos.
La joven madre resultó con lesiones que ponen en peligro su vida al abrirse una herida en el vientre por la cirugía de cesárea que le fue practicada apenas hace unos días.
Su bebé está mal de salud tras su nacimiento y se mantiene en el hospital bajo observación, de modo que su mamá viajaba diario para darle pecho.
Chi Euán es una de las tres personas que fueron llevadas en estado grave a la ciudad de Mérida. Dos de ellas fallecieron ayer en el nosocomio T-1 del IMSS y fueron identificados como Pedro Canché Chan y Virgilio Canché Dzul, de 41 y 72 años de edad, respectivamente.
La salud de la mujer es de pronóstico reservado. En el O’Horán también permanecen ingresados Marcos Chan Huchim, de 34 años; Eduardo Sánchez Morales, de 40, y Guillermo Canché Pech, de 65, aunque fuera de peligro, según se informó.
En el trágico accidente perdieron la vida cuatro integrantes de una misma familia, como ayer dio a conocer PRESIDIO.
Fueron las hermanas Antonia y Aracely Escalante Chan, el esposo de ésta, Manuel Chin Chan, y Gabriela Cohuo Huan, emparentada con Antonia. Las dos hermanas eran acompañantes de sus parientes que estaban bajo tratamiento médico.
Se averiguó que dicha familia son parientes de la presidenta municipal de Dzoncauich, Gloria Raz Cohuo, quien se encontraba devastada por el hecho.
La alcaldesa, quien recibió reclamos de la población porque el chofer designado no estaba en condiciones de viajar –como informamos en otra nota-, estuvo todo la tarde y noche de ayer en el Palacio Municipal haciendo las gestiones necesarias para la entrega y traslado de los cadáveres al pequeño pueblo.
Los cuerpos eran esperados anoche por sus deudos desde poco antes de la medianoche y llegaron a las 5 de la mañana de este martes.
La desolación y caras desconsoladas se miraban por doquier y el llanto se escuchaba por todo el poblado de apenas unos tres mil habitantes.
Aunque la misa en la iglesia estaba programada para hoy a las 4 de la tarde, durante la madrugada se decidió hacerla este mismo martes a las 10 de la mañana y realizar el entierro a las 11 horas.

Hoy se dio sepultura a tres de los ocho fallecidos, entre ellos el chofer de la camioneta oficial Cornelio Canché Baas, de 64 años de edad, quien no era empleado del municipio, sino jubilado y colaboraba en los traslados para las consultas médicas en Mérida.