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Una persona fue hallada sin vida sobre una de las banqueta de la colonia Nueva San José Tecoh III, al sur de Mérida.
El cuerpo fue visto tirado afuera de la casa marcada con el número 363, sobre la acera de la calle 141 entre 44 y 46.
Se trata de un hombre de entre 50 y 60 años de edad, quien habría vomitado sangre antes de morir y tenía los labios negros.

En ese “fraccionamiento de la muerte” han acontecido recientemente sanguinarios crímenes y homicidios.
El caso más actual del que se tiene registro fue el pasado 8 de febrero, en el que una mujer fue apuñalada por su ex pareja, mientras llevaba a su bebé en brazos.
Antes, el 16 de septiembre, durante el “grito de independencia”, un tabasqueño asesinó a su compañero de parranda en un predio de esa colonia.
En julio, dos jóvenes se pelearon a navajazos y ambos quedaron malheridos, pero uno de ellos quedó casi degollado y apunto de morir.
Siempre en San José Tecoh, pero en abril, un hombre fue acuchillado hasta la muerte luego de discutir con otro sujeto.
Y hace casi exactamente un año, el 15 de febrero, sucedió el sonado caso en el que una mujer llegó ebria a su domicilio, fue agredida por su pareja y, en defensa, lo mató con un cuchillo.
La muerte registrada la noche de ayer no parece estar relacionada con un crimen, pues vecinos aseguran que, aunque era muy tranquilo, el ahora occiso era adicto a las bebidas embriagantes.
El hecho de que el “Uva”, como era conocido por el rumbo, haya vomitado sangre antes perder la vida, significa para los testigos que murió de cirrosis.

Quienes lo conocieron en vida contaron que el hombre se la pasaba deambulando por la calle, siempre tratando de conseguir su bebida.
Solía acudir a una pizzería cercana, en donde pedía alimento y usualmente se lo daban.
Cerca de donde falleció vive el hermano del «Uva», en la calle 48 entre 149 y 151. Su familiar fue notificado de la muerte y acudió al lugar de los hechos.
La zona ya se encontraba acordonada y era vigilada por la dos elementos de la Policía Estatal.
Más tarde arribó un agente de la Policía Estatal Investigadora (PEI) que entrevistó al familiar del occiso y a los vecinos del rumbo.
Al final llegó el Servicio Médico Forense que se encargó del levantamiento del cadáver para trasladarlo a la morgue de la Fiscalía General del Estado, para luego practicarle la necropsia de ley y así saber la verdadera causa de la muerte del «Uva», ya que su familiar no quiso compartir información con los medios de comunicación.